Conjugando el verbo "jefear"

De entre los últimos comentarios y consideraciones recibidas tras la publicación del pasado artículo "Liderando con la espada del miedo", accesible en http://www.egvformacion.es/egvformacion/blog, me quedo con una que me hace una antigua amiga, responsable de formación de una entidad financiera, en relación con su total conformidad con el contenido del mismo y, añade, "en mi empresa hemos acuñado el concepto "jefear" para referirnos a los que empuñan la referida espada del miedo de nuestro anterior artículo. No he tenido por menos que considerar la posibilidad de referirme a ese término y darle toda la amplitud posible, utilizando para ello las posibilidades que nos ofrecen los diferentes modos y tiempos verbales de nuestra basta gramática.

El modo indicativo, en su presente, nos indica la acción referida a aquellos que "jefean" en la actualidad, es decir, a aquéllos profesionales que están, en estos momentos, instalados en el ejercicio del poder que les otorga el cargo con quien alguien los invistió. Yo "jefeo" es sinónimo de tengo bastante con trasmitir órdenes de lo que hay que hacer e incluso atreverse a transmitir el cómo deben realizarse y me limito a dar la orden, pero frecuentemente acompañada de una amenaza que se despliega con toda su contundencia ante el primer atisbo de incumplimiento de la misma. Cuando se conjuga en primera persona del plural, nosotros "jefeamos", se ponen de manifiesto todas las alertas de que el impropio estilo de dirección que de ello se deriva, está cohesionado. Si no hay en la Organización nadie que lo detecte, la orden, la amenaza, el miedo y la obediencia debida, están servidas.

Mejor lo tienen aquellos otros que conjugan el verbo en los diferentes pretéritos del mismo modo indicativo, perfecto o imperfecto, indefinido o, incluso, en el pluscuamperfecto, o en los pretéritos del modo subjuntivo, ya que ello conlleva el resultado de una reflexión que dejó atrás determinadas prácticas lesivas entre las que, sin ánimo de cansar, citaríamos:

•Desconfianza como vehículo de relación

•Reclutamientos a ciegas sin procesos de acogida

•Exceso de burocratización de normas sin sentido

•Adjudicación de falsas responsabilidades y la consiguiente frustración de los equipos

•Incumplimiento de promesas realizadas

•Asignación de irracionales cargas de trabajo

•Generar ateromas en el plan de desarrollo de los equipos que eviten despuntar a los mejores 

•Ignorar las situaciones personales

•Colgarse las medallas de los resultados de otros

•Promover una cultura de comunicación "posturista", cargada de "postureo"

Si nos adentramos en el terreno de los tiempos futuros, aún en el modo indicativo, abordamos el rol de los que "jefearán", lo que implica necesariamente estar dispuesto a ello, tener la actitud de llegar a "jefear". Si nos vamos al modo subjuntivo, aún se hace más latente la necesidad de "jefear". Yo "jefee", indica no solo la actitud de llegar a ello, si no la necesidad de hacerlo. Lo importante al conjugar estos modos y tiempos del verbo, es determinar los motivos por los que alguien puede estar en disposición o necesidad de hacerlo. Cuando nos referimos a cuadros directivos en esta situación, probablemente estemos asistiendo a una decisión derivada de un estilo recibido de la propia dirección de la empresa o a una situación en la que los sistemas de relación con los equipos desarrollados hasta la fecha se han basado en la improvisación o han estado faltos de diagnóstico y reflexión. Si aplicamos esta situación a los mandos intermedios, verdaderos artífices de las políticas de comunicación y relación en la empresa, éstos seguramente se han dejado influir por la presión recibida, o por idénticas prácticas a las que nos hemos ya referido anteriormente. 

Seguramente el mejor punto de partida en no conjugar ningún modo verbal ni tiempo alguno de este verbo o, en el peor de los casos, hacerlo solo en el infinitivo compuesto "Haber Jefeado" lo que indicaría que la Organización se ha sumido en un proceso de reflexión que seguramente la ha llevado a conjugar otros verbos como ayudar, acompañar, comprender, complementar, ilusionar, motivar, impulsar, conocer, potenciar, compartir, ilusionar y otros muchos de las tres conjugaciones que aisladamente generan impulsos de energía sin límites en los equipos y que, en su conjunto, llevan a la Organización a establecer una relación más profesional entre directivos y colaboradores, cediendo los primeros poder, empoderando a sus equipos, a cambio de autoridad. En su conjunto, verbos que  pondrán de manifiesto el verdadero potencial de los equipos, su inteligencia y su gran capacidad para darse cuenta de cuándo los estamos tratando como tontos. Verbos que favorecerán que nos vean más como líderes y menos como jefes, ganado en autoridad y guardando el poder para momentos cumbres en el proceso de toma de decisiones. Verbos que, conjugados entre, ellos nos ayudarán a ser generosos antes que egoístas, reflexivos antes que impulsivos y a sentirnos igual de profesionales que lo son la mayoría de los miembros de los equipos que dirigimos. Sin necesidad de renunciar a la eficacia y eficiencia colectivas, estaremos sembrando oportunidades de una vida más satisfactoria y, por qué no, más feliz entre nuestros equipos, porque la satisfacción y el desarrollo profesional de nuestros colaboradores forma, o debería formar parte, de nuestros objetivos, de nuestra empresa, y ello conlleva, necesariamente, dejar de conjugar el verbo "jefear", sobre todos en sus tiempos presente y futuro.

 


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