Y EL SCORING SE IMPUSO

Hace más de treinta años, el que fuese en su momento el primer jefe que tuve en mis primeros escarceos con el sector bancario, me invitó a desayunar en su flamante despacho del banco extranjero al que decidió incorporarse tras una buena época en aquel otro Banco en el que los dos habíamos empezado nuestro periplo profesional. Él, mayor que yo unos siete años, me propuso conocer mediante una sencilla simulación de lo que en su banco, internacional, era una novedad: una especie de "juego de ordenador" mediante el cual se determinaba si se le concedía o no un crédito a un cliente o cliente potencial. Fue la primera vez que escuche la palabra Scoring y me suscitó inicialmente la duda de hasta qué punto algún día ese sistema llegaría a ser determinante en el proceso de concesión de créditos. Recuerdo que vimos juntos una operación que era rechazada por aquel sistema y que al restarle un par de hijos a los dos titulares del crédito, pasaba a generar una puntuación que permitía la concesión. Menos mal que era sólo una simulación y que mi ex director tan solo pretendía explicarme el funcionamiento de aquel nuevo sistema.

Con el paso de los años y ya jugando en la división de formadores y consultores, he podido ver la evolución de dicho sistema que estandariza respuestas a solicitudes de crédito a partir de un sistema de algoritmos matemáticos que aseguran el cumplimiento fiel con los protocolos y principios de riesgos de cada entidad y que, además, permite procesar amplios volúmenes de crédito de un modo ágil, facilitando la respuesta instantánea o cuasinstantánea, una vez se le suministran todos los datos que el mismo requiere. Además, hoy día es opinión compartida y reconocida como tal, que un buen Scoring mejora las tasas de morosidad frente a las decisiones humanas y es la propia normativa contable la que premia aquellos riesgos concedidos bajo este modelo frente al tradicional del analista o el comité de riesgos.

En el fondo el análisis que subyace es un estudio de la probabilidad de que una operación de un importe determinado, para un cliente con unas determinadas características y situación, una finalidad concreta y un plazo también determinado acabe, o no, dando problemas de reembolso y entrando en mora. Cuando la puntuación que en su conjunto se obtenga del Scoring de dicha probabilidad sea inferior al límite que designe la entidad, la operación será viable o, en caso contrario, será denegada. También será denegada de forma automática, cuando concurran en el solicitante determinadas situaciones que han sido valoradas para promover el rechazo inmediato de la solicitud de crédito.

En definitiva, este sistema que impera hoy día en la práctica totalidad de las entidades ha llegado a diseñarse para diferentes segmentos de mercado y tipología de operaciones, replicando los procesos que antaño habían realizado los analistas de riesgos para Pymes, Consumo, Hipotecarios, etc. incorporando, incluso, el efecto combinado de determinadas variables cualitativas que puedan producir efectos perniciosos en el proceso de reembolso del crédito.

Hay no obstante situaciones, que no creo que sean baladíes, que pueden ser ignoradas por estos sistemas expertos y que pueden provocar rechazos de operaciones planteadas, que bien pudieran ser tenidas en cuenta por el analista experto o el director avezado y sancionadas de forma distinta al pronunciamiento del Scoring que ni ve, ni siente, ni escucha al cliente y es incapaz, por tanto, de interpretar los mensajes que sí recibe un profesional del crédito en una entrevista cara a cara con el cliente. Podemos estar sacrificando buenas operaciones por volumen por clientes pero eso parece que hoy día no es importante en la despiadada lucha por conseguir cifras.

De todas maneras hay organizaciones que tienen asignado el derecho al "forzaje" del Scoring por parte de determinados niveles en el escalafón comercial/riesgos, de manera que se le transfiere al Scoring "algo de humanidad" en el tratamiento de operaciones sobre todo de crédito personal. No es tan fácil en el caso de las operaciones que se analizan sobre riesgos a Pymes o empresas, donde se me ocurren algunas situaciones que deberían ser tratadas extra-scoring para determinar si estamos, o no, ante una oportunidad de negocio desde el punto de vista del riesgo, más allá del rating y de la puntuación que asigne el sistema experto. Entre otras que podríamos comentar, las siguientes:

1. Validar las inversiones de la empresa en función no sólo de cómo éstas han sido financiadas, que seguro que el Scoring clava con certeza mediante análisis del equilibrio financiero, sino también de la idoneidad de éstas, las inversiones, en relación con la actividad desarrollada por la empresa, de su coherencia en cuanto a la contribución de las misma al resultado operativo, de su proporcionalidad respecto de las inversiones totales acometidas y de su permanencia y adecuación al ciclo de explotación de la empresa.

2. El equilibrio financiero y en concreto el parámetro fondo de maniobra debe ser interpretado como definitivo en el análisis de la viabilidad de la actividad de la empresa, más allá de su valor, al que seguro no será ajeno el Scoring, e interpretado como una necesidad supeditada a la actividad que la empresa desarrolle. Una visión menos mitificada, sitúa a dicho parámetro en el contexto del análisis de su evolución, los motivos de la misma y, sobre todo, qué están financiando esos recursos permanentes excedentarios después de haber financiado, en primer lugar, sus inversiones a largo o activo no corriente. El estudio dinámico de dicho parámetro y el análisis de la estacionalidad de la actividad empresarial, nos debe llevar a analizar cómo el fondo de maniobra contribuye, y cuánto, a la financiación del stock de seguridad lo que, sin duda, dará a la empresa un respiro en términos de continuidad e independencia financiera de su actividad. No habré dicho nada en este sentido, si el Scoring analiza el tipo de empresa, sus necesidades de dicho stock de seguridad y, por supuesto, el análisis de la estacionalidad del negocio de la empresa.

3. Suponer unos valores estándar para la mayoría de los parámetros, que con toda seguridad calcula el Scoring, al margen de la fecha en la que se calculan. Cualquier valor de éstos a la fecha de cierre habitual de los estados financieros, el 31 de diciembre, solo será realmente relevante si la empresa tuviera unas ventas lineales cosa por otra parte muy poco probable y limitada a pocos sectores de la actividad empresarial.

4. Dar carta de identidad única a los datos cuantitativos de la empresa. El riesgo de crédito se inicia el día de la firma de una operación que se ha estudiado con datos de lo que la empresa ha hecho en el pasado. La tendencia descrita por esos parámetros cuantitativos puede variar durante la vida del riesgo contraído en función de cómo esté siendo gestionada la empresa hoy, algo que no queda recogido en los estados financieros y si es predecible en base al funcionamiento de las áreas básicas de la gestión empresarial, sus productos y el sector en el que la empresa opera. Algo que no se me antoja fácil de incorporar dentro de los algoritmos del Scoring en toda su dimensión y sí en una entrevista con el empresario o representante de la empresa. 

Estas situaciones conllevan, además, pérdida de relación entre los dos actores básicos de las operaciones que se plantean. El comercial, director o gestor, que plantea una operación y cumple con sus objetivos de proactividad comercial y el analista que complementa el trabajo de la red, pero ahora apoyado por un sistema que es excluyente en muchas ocasiones y que impide el desarrollo del rol pedagógicos de los últimos en detrimento de la formación y entrenamiento técnico de los primeros, evitándose así favorecer un escenario de colaboración entre ambos colectivos orquestándose de esta manera un proceso de puesta en valor conjunto, que redunde en más y mejores operaciones con una visión uniforme y homogénea que permita ganar competitividad a través de una mejor y más adecuada toma de decisiones. Menos mal que la cordura se impone en muchas ocasiones y el Scoring pasa a instalarse en un estadio de "decisión previa y verificación del cumplimiento de los protocolos", sometido a la consideración de los que tantas operaciones han aprobado y denegado en su dilatada trayectoria profesional.

 


Crear, diseñar y adaptar cualquier programa de formación a las necesidades reales de la empresa.

 


Potenciar el desarrollo de los equipos a partir de sus propias fortalezas.

 


Rentabilizar la inversión en formación mediante resultados prácticos, tangibles y transferibles.

 


Profundizar tanto en el qué debe saber el profesional, como en el cómo desarrollar su actividad.

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